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Pasando el año nuevo [Crónica]

Foto Guido Asis

Usualmente cuando me preguntan que he hecho en año nuevo no respondo o invento algo bonito que sea acorde con las circunstancias y que no me deje mal parado, pero esta vez me he animado a escribir lo que pasó el año nuevo pasado, a vísperas de un nuevo año que al parecer no será muy diferente.

El año pasado el 31 de diciembre estaba destrozado, había terminado una relación con una chica que fue muy importante para mí y por más que quería levantarme e irme a bailar y “juerguear” por año nuevo, no encontré nada.

Así sucede que llamé a varias amigas y amigos, intentando indagar si había alguna fiesta a la cual podría unirme. Hubieron algunos que me dijeron que en definitiva no iban a hacer nada (mentira, luego confirmé que si salieron gracias a que los etiquetaron en Facebook), otros me dijeron que ya no estaban en la ciudad, otros me dijeron que iban a hacer fiesta pero que ya no había sitio para nadie más porque las mesas tenían capacidad limitada y estaban ya llenos.

Al final, después de tanta búsqueda, no conseguí ir a ninguna fiesta. Tenía ganas de irme a alguna discoteca al sur e intentar buscar suerte, pero al final no me animé, me pareció un poco “loser” y peligroso, sobre todo teniendo en cuenta que probablemente me puedan robar o suceder algo grave y no había nadie más que me pueda auxiliar.

Así que esa noche del 31 de diciembre del 2009, tomé una combi y me fui a San Isidro. Allí me puse a caminar bastante, deprimido iba pensando en las cosas que había hecho bien y en las que había hecho mal. Me puse a mirar a mi alrededor, iban las chicas con sus parejas partiendo raudamente a buscar a sus grupos e irse a alguna fiesta. Además vi las camionetas, autos, saliendo rápidamente con la apariencia como de quien sale tarde.

Seguí caminando y sentí que me quedaba sin aliento, así que tomé una combi de regreso. Eran once y treinta de la noche, y la combi iba con pocos pasajeros. Al parecer el chofer y el cobrador estaban entusiasmados para irse a celebrar año nuevo. El vehículo iba rápido, en eso veo un KFC cerca de la Avenida Javier Prado con la Avenida Aviación, y como tenía hambre me bajé a comer pollo.

Entré al KFC, no habían muchas personas. Habían unas pocas parejas, un par de familias y nadie más. Pedí alitas de pollo y gaseosa. Me senté cerca a la ventana. Me percaté en ese rato, que la única persona que estaba sola a esa hora era yo. Me sentí un poco triste, no quería estar solo, pero no me había quedado otra opción. Quería llorar, pero en ese momento, escuché que el altavoz sonó, y el administrador de esa tienda del KFC anunció la bienvenida del año nuevo 2010, y felicitó a los pocos comensales que aún habían allí. En ese rato, los empleados de la tienda se saludaron y se dieron algunos abrazos. Yo solo me quedé mirando desde mi silla, mascando mis alitas de pollo y tomando mi gaseosa.

Al ratito, empezaron a sonar los cohetones y me hicieron levantar, al aturdir mis oídos. Me cambié de mesa, me alejé de la ventana. A los pocos minutos, terminé de comer, y salí del local.

Caminé unos pocos minutos más, intenté buscar una combi para regresar a mi casa, pero ya no había ningún carro. Después de buen rato, encontré un taxi, que me llevó hasta mi casa.

Iba a entrar a mi casa, pero no tenía sueño, así que caminé un poco más. Me fui al parque que estaba a la vuelta, y me puse a mirar el cielo. Las nubes cubrían el cielo, no se veían estrellas, pero si muchas luces de colores por los cohetes que estaban reventando para dar la bienvenida al año nuevo.

En ese rato, por dentro sentí que estaba hecho pedazos, sentía que era un fracaso total. Solo quería irme a dormir y despertar al día siguiente, sin recordar nada de lo que había sucedido el año anterior, solo quería olvidar y amanecer bien.

Caminé hasta mi casa nuevamente, abrí la puerta e ingresé. Entrando a mi habitación, se escuchaba ruido de las casas vecinas, por las fiestas que estaban haciendo, asimismo se escuchaba el sonido de los cohetes. Me cambié, me envolví en mi cama, los pensamientos me invadían e iban y venían, estaba cansado de todo, pero no podía dormir, hasta que el sonido de los cohetes ceso y mis ojos finalmente se cerraron, acabando para mí todo.

PD: Recomiendo escuchar esta canción al leer el post. Gary Jules – Mad World.

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